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Hallan 8,6 kilogramos de cocaína en un compartimento oculto de un vehículo en Tavannes, en el cantón de Berna

Los agentes de aduanas suizos y la policía cantonal descubrieron aproximadamente 8,6 kilogramos de cocaína ocultos en un compartimento especialmente modificado de un coche durante un control de carretera en la Grand-Rue de Tavannes, en el Jura bernés, el 14 de septiembre de 2026. Un conductor de 30 años fue detenido como sospechoso de haber transportado la droga desde España a Suiza y quedó en prisión preventiva. El caso se hizo público unos días más tarde mediante un comunicado conjunto de la policía cantonal de Berna y la Oficina Federal de Aduanas y Seguridad Fronteriza (BAZG).

Según las autoridades, el vehículo fue detenido para un control rutinario en la Grand-Rue, la vía principal que atraviesa el municipio de Tavannes, en el Jura bernés. Lo que comenzó como un control habitual de tráfico e identidad se intensificó cuando los agentes observaron incongruencias que motivaron un registro más exhaustivo. Se solicitó la intervención de un equipo especializado de la BAZG, la agencia federal responsable de la seguridad aduanera y fronteriza que sustituyó a la antigua Administración Federal de Aduanas, para llevar a cabo una inspección detallada del vehículo.

Esa inspección reveló un escondite construido de forma profesional —descrito por la policía como «un escondite especialmente preparado»— oculto dentro de la estructura del coche. En su interior, los agentes recuperaron aproximadamente 8,6 kilogramos de cocaína, una cantidad que, según estiman los investigadores, habría tenido un valor en la calle de varios cientos de miles de francos suizos una vez fraccionada y vendida en cantidades más pequeñas. La precisión del método de ocultación, que requirió una modificación deliberada del vehículo en lugar de un simple empaquetado de la droga en los espacios existentes, apunta a una operación de contrabando organizada y premeditada, más que a un intento oportunista o amateur.

El conductor, un hombre de 30 años cuya identidad no se ha revelado, de acuerdo con la práctica periodística suiza en casos de procedimientos penales en curso, fue detenido en el lugar de los hechos. Los investigadores creen que fue él quien condujo el cargamento desde España —país que sigue siendo uno de los principales puntos de entrada en Europa para la cocaína procedente de Sudamérica a través de África Occidental y la Península Ibérica— a través del continente hasta Suiza. Desde entonces, se le ha impuesto prisión preventiva mientras continúa la investigación.

El caso lo están investigando conjuntamente la Policía Cantonal de Berna (Kantonspolizei Bern) y la BAZG, bajo la autoridad de la Fiscalía Regional de Berna-Jura-Seeland (Staatsanwaltschaft Berner Jura-Seeland). Esta división de tareas es habitual en los casos transfronterizos de narcóticos en Suiza: los agentes de la BAZG, que están destinados en los pasos fronterizos y realizan inspecciones móviles en carreteras y vías férreas cercanas a la frontera, suelen ser los primeros en detectar los envíos de narcóticos ocultos; a continuación, la policía cantonal se hace cargo de la investigación penal y la fiscalía regional supervisa el proceso judicial.

Tavannes se encuentra en el Jura bernés, una comarca francófona del cantón de Berna —oficialmente bilingüe— que se sitúa a lo largo de las rutas de tránsito que conectan el oeste de Suiza con el resto del país y, más allá, con Alemania y otros destinos. La región, al igual que gran parte de la red de carreteras suiza, es utilizada habitualmente por traficantes que transportan estupefacientes desde los puntos de entrada del sur de Europa hacia los mercados de consumo del interior de Suiza y de los países vecinos. Las incautaciones de cocaína de esta magnitud no son infrecuentes en las carreteras y fronteras suizas; las autoridades aduaneras federales y las fuerzas policiales cantonales de Suiza informan de la interceptación de envíos de varios kilogramos de cocaína casi cada semana, lo que refleja tanto el papel del país como mercado de tránsito y de consumo como la creciente intensidad de las medidas de control a lo largo de sus corredores viarios y ferroviarios.

La incautación en Tavannes ilustra una tendencia más amplia observada en toda Suiza en 2026: los traficantes recurren cada vez más a compartimentos ocultos en los vehículos —a veces construidos a medida en los paneles de las puertas, los depósitos de combustible o las cavidades de los bajos— para transportar cantidades de varios kilogramos de cocaína a través de fronteras que, dentro del espacio Schengen, están en gran medida abiertas al tráfico rodado. Los funcionarios de aduanas suizos han intensificado el uso de registros de vehículos selectivos y basados en información de inteligencia, en lugar de controles fronterizos generalizados, una estrategia a la que la BAZG atribuye el aumento del número de incautaciones importantes en los últimos meses, incluidos varios hallazgos de varios kilogramos registrados en otras partes del país solo durante el mes de septiembre de 2026.

La policía no ha revelado más detalles sobre el destino previsto de la cocaína, los posibles compradores o la red de tráfico en general, y la investigación sobre las conexiones del conductor —incluido si actuaba solo o formaba parte de una cadena de distribución más amplia— sigue en curso. Las autoridades suizas no han indicado si se prevén más detenciones. Tal y como establece el procedimiento penal suizo, se aplica la presunción de inocencia al conductor detenido hasta que un tribunal dicte una sentencia firme.

El caso de Tavannes se suma a la sucesión constante de incautaciones de cocaína registradas en toda Suiza en las últimas semanas, lo que pone de relieve el flujo continuo de cocaína sudamericana que atraviesa España y llega al mercado suizo por carretera, una ruta que, según las autoridades aduaneras y las fuerzas policiales cantonales de todo el país, sigue siendo uno de los principales canales de entrada de estupefacientes en Suiza desde el sur de Europa.