El 16 de septiembre de 2026, la Fiscalía neerlandesa solicitaron 240 horas de servicios comunitarios para una empleada administrativa de 31 años de la Fiscalía de La Haya, después de que esta admitiera haber ocultado las drogas y el teléfono de su pareja en un trastero externo cuando la policía estaba a punto de detenerlo.
Según la Fiscalía, el caso se inició el 21 de febrero de 2025, cuando la policía detuvo a su pareja, de 34 años, y le incautó más de 25 gramos de cocaína, junto con 16 pastillas de MDMA y material para el tráfico de drogas en el domicilio de la pareja. El hombre ya había sido condenado a realizar servicios comunitarios en octubre de 2025 por delitos relacionados con las drogas que se remontaban a abril de 2024, pero siguió traficando mientras aún se encontraba en libertad condicional. Una segunda operación policial, llevada a cabo el 24 de marzo de 2026 a raíz de nuevas denuncias sobre actividades relacionadas con las drogas, permitió descubrir un trastero que contenía aproximadamente 83 gramos de ketamina, 46 gramos de cocaína, más de 2,5 gramos de heroína y 0,7 gramos de metadona.
La Fiscalía solicitó una pena de prisión de dos años y medio para el hombre. En cuanto a la mujer, cuyo papel se limitó a trasladar los objetos al trastero antes de su detención, el fiscal señaló que su conducta «socavó la integridad y la confianza en la Fiscalía», dado que trabajaba allí.
Fuente: Openbaar Ministerie (Fiscalía de los Países Bajos), comunicado de prensa oficial, 16 de septiembre de 2026.